jCell, prometedora y avanzada terapia de células madre progenitoras de la retina de la compañía jCyte

Imagen del logotipo de la compañía jCyte. Éste está compuesto por el nombre de la compañía en azul, cuya “C” mayúscula tiene una doble línea en su concavidad, probablemente representando la membrana celular de una célula humana. Esta doble línea es de color naranja y el fondo del logotipo es blanco.

La compañía estadounidense de terapia celular y medicina regenerativa jCyte, que lleva un par de décadas desarrollando una terapia de células madre progenitoras de la retina para tratar la retinosis pigmentaria, ha anunciado recientemente los resultados del ensayo clínico de fase I/II en humanos para su producto en investigación, jCell. El estudio, con una duración de 12 meses, ha mostrado un perfil de seguridad favorable e indicaciones de beneficio potencial en la visión. Asimismo, esta compañía también ha anunciado la inminente puesta en marcha de un segundo ensayo clínico más amplio de fase II-B cuyo objetivo principal será, ahora que ya se ha demostrado la seguridad de esta terapia, evaluar hasta qué grado jCell puede mejorar la visión.

Como se trata de una terapia muy prometedora, calificada por los entendidos como una de las tecnologías de células madre más prometedoras y avanzadas de la actualidad, en InfoTecnoVisión nos hemos puesto manos a la obra para informaros acerca de todo lo que se sabe hasta el momento sobre este potencial futuro tratamiento. Además, es la primera vez que publicamos un artículo en nuestra página web sobre la terapia d células progenitoras de la retina, por lo que es la excusa ideal para que podamos aprender nuevas cositas. Así que vamos allá.

¿Cómo surgió la terapia jCell?

Todo esto empezó ya hace bastantes años, cuando los doctores estadounidenses Henry Klassen y Jing Yang, de California, tras pasar más de un par de décadas en el laboratorio investigando los mecanismos que provocan la retinosis pigmentaria y otras enfermedades de la retina, empezaron a experimentar con las células progenitoras de la retina (RPC, por sus siglas en inglés), un tipo de célula madre que sólo puede convertirse en células retinianas.

Con el tiempo, estos doctores aprendieron a producir en el laboratorio células RPC de calidad en grandes lotes. Además, en estudios preclínicos tanto en animales como en humanos, pudieron demostrar que estas células podrían rescatar e incluso reemplazar las células de la retina enfermas. El resultado final fue jCell: una suspensión alogénica humana RPC.

En 2012, los doctores Klassen y Yang fundaron jCyte. Los primeros ensayos clínicos con esta terapia se pudieron realizar gracias a la financiación y al apoyo mayoritario del Instituto de Medicina Regenerativa de California (CIRM) e inversionistas privados. De hecho, JCyte recibió una importante y valiosísima ayuda de unos 21 millones de dólares para todo el proceso llevado a cabo, primero en el laboratorio y posteriormente en las fases preclínicas, lo cual contribuyó enormemente a la investigación y al desarrollo de la terapia jCell.

Pero bueno, intentemos ir un poco por orden y veamos la cronología de los momentos clave en el desarrollo de esta terapia:

  • En 2012 los doctores Klassen y Yang fundaron jCyte.
  • En julio del 2015 la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) dio luz verde al ensayo clínico de fase I / II en humanos para el tratamiento de la RP por medio de la terapia jCell.
  • En agosto del 2015 se inició el mencionado ensayo clínico en su fase I, con el objetivo principal de determinar la seguridad de una única inyección de células progenitoras retinianas en los ojos de pacientes con retinosis pigmentaria avanzada, aunque también con el objetivo de evaluar el efecto sobre la función ocular. Este ensayo se llevó a cabo en la Universidad de California, en la ciudad de Irvine (Estados Unidos) por un equipo dirigido por los doctores Klassen y Yang.
  • Un año después, en julio del 2016 jCyte y el Centro de investigación de células madre de Sue y Bill en la Universidad de California, informaron que su tratamiento de la RP en investigación en fase I, y aún en curso, había demostrado un perfil de seguridad y tolerabilidad favorables en el ensayo clínico iniciado un año atrás, con resultados muy prometedores en los nueve pacientes participantes.
  • Ese mismo mes de julio del 2016, se dio paso a la segunda fase del ensayo clínico, inscribiendo a más participantes. Y en noviembre de ese mismo año anunciaron que habían completado con éxito cuatro revisiones DSMB (Data Safety Monitoring Board), comprobando que los 28 participantes no habían tenido efectos secundarios significativos, mostrando buena tolerancia a las células inyectadas.
  • En diciembre del 2016, jCyte recibió una nueva subvención del Instituto de California de Medicina Regenerativa, en este caso de 8,3 millones de dólares.
  • En abril del 2017, la compañía recibió la designación de Terapia Avanzada de Medicina Regenerativa (RMAT) por parte de la FDA. Designación que facilita revisiones expeditas y aprobaciones para células madre y otras terapias celulares y de tejidos para el tratamiento de afecciones graves o que amenazan la vida. Siendo, según dijo el CEO de jCyte, Paul Bresge, uno de los primeros productos oftálmicos en recibir esta designación. Ese mismo mes, jCyte anunció la intención de iniciar un nuevo ensayo clínico mucho más ambicioso y amplio, en esta ocasión ya de fase II-B.
  • A mediados del pasado mes de diciembre del 2017, la compañía anunció los primeros resultados del estudio de fase i/II. Los cuales Han demostrado que el tratamiento es seguro, que no desencadena una respuesta inmune, e incluso que jCell mejora algo la visión. Además, se anunció que en jCyte ya están listos para comenzar el ensayo de fase II-B.

 

A pesar de que jCell todavía tiene que ser probado en estos nuevos ensayos clínicos hasta que se demuestre su seguridad y eficacia, los prometedores resultados que se van presentando y las autorizaciones y apoyos obtenidos por la compañía hasta la fecha, están provocando que la comunidad de afectados de retinosis pigmentaria esté muy emocionada y esperanzada.

Desde jCyte han declarado: “Creemos que estos éxitos tempranos, y el apoyo continuo de CIRM y otros, llevarán rápidamente a jCell a la clínica, donde podrá ayudar a miles de pacientes con RP con pocas o ninguna alternativa”.

¿Pero qué son las células madre progenitoras de la retina?

Bueno, antes de continuar, permitidme que os hablé muy brevemente de qué es esto de las células madre progenitoras de la retina. Eso sí, como aquí habría mucho que contar sobre los distintos tipos de células madre y la controversia ético/científica que hay sobre su uso, para no extenderme demasiado ni agobiaros con un montón de terminología científica, simplemente comentaré que las células madre progenitoras son como las células madre pluripotentes o embrionarias pero algo más desarrolladas, de forma que no se pueden convertir en cualquier tipo de tejido, sino tan sólo en el que ya han empezado a desarrollarse.

Es decir, las células madre embrionarias pueden convertirse en prácticamente cualquier tipo de célula del cuerpo, lo que les da una gran versatilidad pero también las hace menos predecibles (seguro que habréis escuchado hablar de que algunos estudios clínicos que usaban células madre embrionarias tuvieron que ser cancelados ante la desagradable sorpresa de la tumorigenicidad o creación de tumores llamados teratomas). En cambio, las células madre progenitoras son células madre más restringidas. Han comenzado el proceso de diferenciación, pero todavía son inmaduras y aún no han llegado a su destino final. Vamos, que las células madre progenitoras de la retina, son las ideales para este tipo de tratamiento, ya que pueden diferenciarse en fotorreceptores (conos y bastones), pero no pueden convertirse en células no retinianas, como hueso, grasa o músculo y, sobre todo, en tumores.

Pues bien, jCell utiliza células progenitoras retinianas adultas, o parcialmente ya maduradas, para tratar de regenerar y preservar las células foto receptoras de la progresión de la retinosis pigmentaria.

Aunque más adelante os volveré a hablar de cómo actúan estas células progenitoras en una retina afectada por RP, os adelanto que cuando estas células se usan terapéuticamente, realizan dos funciones importantes. Primero, segregan factores de crecimiento que rescatan las células dañadas de la retina retrasando la progresión de la enfermedad, y segundo, estas células también pueden integrarse en la retina y generar nuevos conos y bastones, reemplazando las células retinianas muertas, pudiendo así invertir potencialmente el curso de la enfermedad. Además, como el ojo es “inmuno privilegiado”, el cuerpo no ve a las células progenitoras trasplantadas como invasoras extrañas y no genera ninguna respuesta inmunológica. Como resultado, los pacientes que reciben este tipo de trasplante no necesitan tomar medicamentos inmunosupresores, lo que hace el proceso más seguro y reduce los posibles efectos secundarios.

Seguro que más de uno de vosotros os estaréis preguntando: Todo eso está muy bien, pero ¿cómo consigue jCyte fabricar esas células madre progenitoras de retina adultas? Veamos, jCell es una suspensión alogénica de células progenitoras de la retina humana (hRPC) que usa células madre adultas, pero que se han generado o fabricado en el laboratorio a partir de células madre embrionarias. Para la fabricación se utiliza un tipo de célula madre obtenida de la retina inmadura, pero no de los embriones tempranos, de forma que, tal y como hemos visto anteriormente, esas células ya han empezado a desarrollarse y son progenitoras de la retina.

Normalmente las células madre se cultivan en fibroblastos, una capa de células humanas presente en una cápsula de laboratorio que proporciona los nutrientes que las células necesitan para crecer y dividirse. En jCyte se usan biorreactores de fibra hueca de sistema cerrado, cuyo mecanismo es similar, pero que proporcionan un mayor número de células tanto para ensayos clínicos como para producir terapias celulares destinadas a un gran número de pacientes. Estos biorreactores producen una mezcla de factores que nutren a las células madre embrionarias y permiten que dichas células proliferen en gran medida en el entorno extraño que supone el laboratorio, hasta que llegan al punto de maduración necesaria para convertirse en células progenitoras de la retina, y por consiguiente en componentes de la terapia jCell.

Finalmente, comentar que en jCyte también les gusta llamar a las células madre progenitoras contenidas en su terapia como células madre multipotentes. No os lieis, se trata de un término utilizado para definir a aquellas células madre que tan solo pueden generar células de su misma capa o linaje de origen embrionario, por lo que es otra forma de llamar al mismo tipo de célula madre.

Bien, pues ahora que ya tenéis un poco más claro que son las células madre progenitoras de la retina, pasemos a ver en qué consiste la terapia de la compañía jCyte.

¿En qué consiste la terapia jCell?

Como ya he comentado anteriormente, nos encontramos ante una terapia de células madre, concretamente ante una suspensión alogénica de células progenitoras de la retina humana.

Estas células multipotentes han sido probadas en animales para asegurar su efectividad terapéutica. Cada lote está libre de contaminación microbiana y de defectos cromosómicos. Asimismo, se ha evaluado su estabilidad ante el paso del tiempo antes de proceder a la administración en los seres humanos. Y es que para asegurar la calidad y cumplimiento regulatorio exigidos por la FDA, jCyte fabrica sus células progenitoras de la retina jCell de acuerdo con las directrices de los estándares de Buenas Prácticas de Fabricación (GMP) establecidos por este organismo, que regularizan las normas para el personal, los materiales, los procedimientos y las instalaciones necesarios para dichos procesos de fabricación.

Vamos, que nos encontramos ante un enfoque realmente innovador y, según los entendidos, ante una de las tecnologías de células madre más prometedoras y avanzadas de la actualidad, diseñada para preservar y mejorar potencialmente la visión de los pacientes con RP.

Tal y como ya os he avanzado antes, las células RPC jCell implantadas utilizan dos mecanismos para tratar esta patología:

  1. Estas células, una vez implantadas, liberan factores de crecimiento neurotróficos que se propagan por la retina, rescatando las células fotorreceptoras (conos y bastones) del proceso degenerativo presente en la retinosis pigmentaria. Debido a que estas células sobreviven en el ojo, continúan infundiendo factores terapéuticos durante un período prolongado. Además, gracias a que la implantación sólo requiere una simple inyección, se pueden volver a reimplantar fácilmente nuevas células progenitoras.
  2. El segundo mecanismo es regenerativo, ya que estas células RPC pueden diferenciarse en conos y bastones, por lo que al integrarse en la retina pueden llegar a reemplazar las células retinianas muertas, pudiendo así invertir potencialmente el curso de la enfermedad.

 

Una de las principales ventajas de jCell es la simplicidad a la hora de ser administrada a los pacientes. Estos reciben una única inyección intravítrea en el ojo que tienen más afectado por la RP. El proceso se puede realizar en el consultorio de un oftalmólogo. No se requiere ninguna cirugía, todo el procedimiento lleva menos de 30 minutos y la inyección se realiza previa a una simple anestesia tópica. Lo cual se corresponde perfectamente con el eslogan de esta compañía: “Estamos trabajando para crear tratamientos efectivos para la retinosis Pigmentaria a través de terapias revolucionarias basadas en células que no requieren cirugía”.

Además, como ya he comentado antes, el ojo es “inmuno privilegiado” y las células progenitoras de la retina generalmente no generan una respuesta inmune. Como resultado, el sistema inmunológico del paciente no necesita ser suprimido, simplificando enormemente el proceso de tratamiento.

¿Cómo fue este primer estudio clínico de fase I/II que acaba de anunciar jCyte?

Permitidme que vuelva hacer una breve pausa, pues constantemente oímos hablar de las distintas fases de los estudios clínicos y probablemente os habréis preguntado en más de una ocasión qué significan esos números romanos que se agregan a esas fases. Os lo explico muy rápidamente: Se trata de una clasificación de las distintas etapas por las que tiene que pasar un ensayo clínico (las cuales pueden llegar hasta la fase IV). La fase I, constituye el primer paso en la investigación de una sustancia o medicamento nuevo en el ser humano. Son estudios de farmacocinética y farmacodinamia que proporcionan información preliminar sobre el efecto y la seguridad del producto en sujetos sanos o en pacientes. Los resultados de este ensayo orientarán la pauta de administración más apropiada para ensayos posteriores. Por otro lado, la fase II, representa el segundo estadio en la evaluación de una nueva sustancia o medicamento en el ser humano. Se realiza en pacientes que padecen la enfermedad o entidad clínica de interés y sus objetivos son proporcionar información preliminar sobre la eficacia del producto, establecer la relación dosis-respuesta del mismo, conocer las variables empleadas para medir su eficacia y ampliar los datos de seguridad obtenidos en la fase I. Por lo general, estos ensayos clínicos serán controlados y con asignación aleatoria de los tratamientos.

Pues bien, jCell inició la fase I en agosto del 2015 y la fase II, un año después, en julio de 2016. En ese mismo mes se anunciaron los resultados de la 1ª fase, y recientemente, en diciembre del 2017 se han anunciado los resultados de la 2ª. Y ahora ya sí, pasemos a ver estos resultados:

Esta 2ª fase incluyó 28 sujetos y duró 12 meses. Recibió un apoyo significativo del Instituto de California de Medicina Regenerativa y se llevó a cabo en dos centros clínicos del sur de California (Estados Unidos), concretamente en el “Gavin Herbert Eye Institute” de la Universidad de California, en la ciudad de Irvine, y en el “Retina Vitreous Associates Medical Group” en Beverly Hills (Los Ángeles). El objetivo de esta 2ª fase era ampliar los resultados de la 1ª fase, confirmando y demostrando la seguridad y los efectos de la terapia jCell sobre la función ocular.

La terapia se administró con una inyección intravítrea simple, realizada bajo anestesia tópica, en un proceso ciertamente sencillo, que se lleva a cabo En apenas 30 minutos.

Los resultados presentados sobre la aplicación de esta terapia han mostrado un perfil de seguridad favorable e indicaciones de beneficio potencial. Los efectos secundarios observados fueron en general menores y transitorios. Vamos, los Habituales en una inyección intraocular. No hubo eventos de grado 4 asociados con el tratamiento.

Se observaron tendencias en la mejor agudeza visual corregida (AVMC) en los ojos tratados en comparación con los ojos no tratados. En el grupo de dosis más alta es donde se observaron los mejores resultados. Su agudeza visual, medida usando una tabla optométrica, era casi dos líneas (nueve letras) mejor en el ojo tratado que en el ojo no tratado. Concretando más, en el grupo de dosis más baja (500.000 células) la diferencia promedio fue de 1 letra a los 12 meses después del tratamiento, mientras que en la dosis más alta (3 millones de células), la diferencia promedio fue, como hemos visto, de 9 letras.

La respuesta de los pacientes fue particularmente alentadora. Muchos informaron una mejoría de la visión, que incluyó una mayor sensibilidad a la luz, una mejor visión del color, una mejor movilidad y una mejor capacidad de lectura. Además, 22 de los 28 pacientes han sido tratados en el otro ojo como parte de un estudio de extensión de seguimiento.

El CEO de jCyte, Paul Bresge, declaró: “Estamos muy animados por estos resultados. Los comentarios que hemos recibido de los participantes en el ensayo han sido notables. Actualmente, no hay terapias efectivas para ofrecer a los pacientes con RP. Estamos avanzando lo más rápido posible para remediar eso. Esperamos avanzar en el proceso regulatorio y llevar esta terapia potencial de fácil administración a los pacientes de todo el mundo”.

A su vez, Henry Klassen, cofundador de jCyte y el investigador principal del estudio, en sus declaraciones subrayó algo que para mí es muy importante: que el tratamiento está diseñado para funcionar independientemente del gen mutado que causa la RP en los pacientes. “Creemos que nuestra terapia tiene el potencial de ayudar a una amplia gama de pacientes con RP, siempre y cuando tengan algunos fotorreceptores restantes. Hay casi 100 genes defectuosos que pueden causar RP. Por lo tanto, es importante desarrollar terapias que sean ampliamente aplicables en esta población “.

Finalmente, comentar que gracias a que jCell recibió por parte de la FDA en abril del 2017 la designación de Administración de Medicamentos Huérfanos y de Terapia Avanzada de Medicina Regenerativa (RMAT), esta terapia tiene ahora derecho a revisiones y aprobaciones expeditas. De hecho, la FDA ha animado a la compañía jCyte a explorar dosis más altas.

¿Cómo será el futuro ensayo clínico de Fase II-B?

Actualmente jCyte está patrocinando un ensayo clínico de Fase II-B más amplio, de hasta 85 pacientes. Nuevamente lo hace con el respaldo del Instituto de Medicina Regenerativa de California, y los centros clínicos encargados de evaluar la seguridad y eficacia del tratamiento serán el “The Gavin Herbert Eye Institute” de la Universidad de California, en la ciudad de Irvine, el “Retinal-Vitreous Associates Medical Group”, en Beverly Hills (Los Ángeles), y el “Ophthalmic Consultants of Boston”.

Estos centros clínicos ya están reclutando a los pacientes para el ensayo de Fase II-B. Participantes que, al igual que en el primer estudio, recibirán una única inyección intravítrea de jCell en su ojo con peor visión.

El objetivo principal del ensayo es, ahora que ya se ha demostrado la seguridad de esta terapia, evaluar hasta qué grado jCell puede mejorar la visión. El estudio evaluará la función visual de los participantes comparando la visión previa a la aplicación de la inyección, con las mediciones obtenidas durante 12 meses después del tratamiento. Se medirán la agudeza y el campo visual, el reconocimiento del color y la sensibilidad al contraste. También se pedirá a los participantes que naveguen por una pista de movilidad a diferentes niveles de luz ambiental y se realizarán distintos test de calidad de vida. Asimismo, el estudio investigará la seguridad y tolerabilidad de jCell.

Además del tratamiento inicial, se requerirá que los participantes hagan varias visitas de seguimiento periódicas, aproximadamente cada tres meses. Por supuesto, no se cobrará a los pacientes por participar en el ensayo.

Desde la compañía han declarado que tras este nuevo ensayo de fase II-B, determinarán los siguientes pasos, que pueden incluir un estudio de fase III.

¿Para quiénes está indicada esta terapia?

Bueno, creo que esto ya ha quedado claro. Las personas a las que está destinado este tratamiento son las que padecen retinosis pigmentaria (RP). Eso sí, para poder beneficiarse deberán tener un mínimo de fotorreceptores sanos y una agudeza visual no mejor que 20/80 y no peor que 20/800 (al menos estos son los requisitos para los candidatos a los ensayos clínicos, por lo que una vez se comercialice esta terapia, supongo que seguirá siendo lo requerido).

Como no quiero extenderme mucho más, no entraré en detalles de en qué consiste la RP (recientemente, en el artículo de la terapia génica Luxturna, expliqué con detenimiento en qué consiste esta patología, por lo que os invito a que visitéis ese artículo si deseáis más detalles). Tan sólo comentaré que se trata de una enfermedad degenerativa de la retina en la que las células fotosensibles de esta parte del ojo van muriendo poco a poco, provocando una pérdida progresiva de visión nocturna y de visión periférica, seguido eventualmente de la pérdida de la visión central, y ceguera en muchos casos.

Conclusión

El tema de las células madre es muy interesante y apasionante. Hay mucha información en Internet y no vale la pena alargar mucho más este artículo hablándoos de ello, pero sí que me gustaría comentar brevemente un par de cosillas que me permitirán enlazar con una advertencia que os deseo transmitir:

  1. Actualmente la única terapia basada en células madre en uso en pacientes que está autorizada y reconocida por los distintos organismos sanitarios de todo el mundo, es la que se emplea en el trasplante de médula ósea. De hecho, las células madre sanguíneas de la médula ósea fueron las primeras en identificarse y son ahora las primeras que se usan en la clínica. Existen algunos ensayos clínicos que están usando células madre, principalmente células progenitoras y células iPS, pero los resultados no estarán disponibles hasta dentro de muchos años, cuando se hayan completado los ensayos y estos muestren que las terapias son seguras y que funcionan.
  2. Hay mucha controversia sobre el uso de células madre embrionarias. No sólo por los problemas bioéticos, sino también por los casos de aparición de mutaciones en forma de tumores, algo lógico, ya que las células madre embrionarias pueden formar cualquier tipo de célula del cuerpo, y claro, cuando se implantan en un receptor, ya sea un animal o una persona, hacen justo eso, se transforman, sin ningún tipo de control, en todo tipo de tejido en forma de tumores llamados teratomas. Estos teratomas son una de las razones por las que es necesario y muy importante, tal y como han hecho en jCyte con su terapia jCell, hacer madurar las células madre embrionarias hasta convertirlas en tipos de células adultas especializadas y “purificadas” antes de considerarlas aptas para su implantación en los seres humanos. Las células parcialmente maduradas de esta forma quedan restringidas a su propia identidad y no parecen revertir en células formadoras de teratomas.

 

Bien. Ahora, llegados a este punto, y teniendo en cuenta los dos puntos anteriores, me gustaría aprovechar la ocasión para advertir de algo muy pero que muy importante e inquietante: Hoy día, valiéndose de todo este “boom” de las células madre, se está dando algo realmente peligroso y con lo que hay que andar con mucho cuidado. Me refiero a esas clínicas que publicitan milagrosas terapias con células madre para una amplia gama de enfermedades incurables, entre ellas, como no, la ceguera y/o la pérdida de visión. Estos centros clínicos se valen de la desesperación de la gente y de las posibilidades/fama de esta terapia, alimentando lo que se viene llamando “turismo de células madre”, y constituyen toda una fuente de preocupación para los distintos organismos sanitarios y para muchos de los reputados científicos especializados en esta técnica. Estas clínicas proponen tratamientos cuya seguridad y eficacia ni siquiera se han probado. De hecho, se han dado casos de pacientes que tras visitar esos centros, fallecieron tras recibir células madre no sometidas a ensayos previos. ¿Las causas? Pues hay de todo un poco, pero las principales son los tumores y las infecciones. Además, también se han dado una gran cantidad de casos de personas que han tenido que ser intervenidas quirúrgicamente para extraerse raros tumores que se han desarrollado tras recibir este tipo de tratamientos no regulados ni aprobados.

Os pondré tan sólo un ejemplo de los muchos casos que se pueden encontrar por Internet: Jim Gass, un ciudadano estadounidense, se sometió a terapia de células madre en clínicas en México, China y Argentina para recuperarse de un infarto sufrido en 2009, pero cuando tras serios problemas de salud tuvo que ser intervenido siete años más tarde, el cirujano ahogó un grito cuando abrió a su paciente y observó lo que había en su médula espinal. El Dr. John Chi, director de Neurocirugía de Cáncer de Columna en Brigham y el Hospital de la Mujer en Boston (Estados Unidos), fue ese cirujano y declaró: “Era una masa grande, que llenaba toda la parte inferior de la columna del paciente. Todo estaba lleno de tejido sanguíneo, y cuando comencé a retirar trozos, comenzó a sangrar. Estaba pegado a todo lo que había a su alrededor. Nunca había visto algo así”.

Pruebas posteriores mostraron que esa masa estaba formada por células anómalas y primitivas, y que su crecimiento era muy agresivo. Luego vino el descubrimiento más impactante: las células no provenían de Jim Gass. Eran de otra persona. Así es. Habéis leído bien. Gass había recibido terapia con células madre en clínicas de México, China y Argentina, donde en cada ocasión había pagado decenas de miles de dólares en inyecciones en un intento desesperado para recuperarse de un infarto. El costo total, teniendo en cuenta los viajes, había sido cercano a los 300.000$.

Alucinante, ¿a que sí? Y es tan sólo un ejemplo. Hay muchos más. Algunos de ellos relacionados con la visión, como los casos de tres mujeres sometidas a un tratamiento “milagroso” para la degeneración macular senil. Una de estas pacientes quedó ciega y las otras dos empeoraron notablemente su visión. Las tres acabaron precisando tratamiento de urgencia, tras haber pagado cada una de ellas unos 5000$ a una clínica privada para recibir una terapia con inyecciones intravítreas de su propio tejido adiposo.

Ciertamente es un problema muy grave. De hecho, la Sociedad internacional para la investigación con células madre (ISSCR) se ha ofrecido incluso a asesorar a los pacientes que estén considerando someterse a estas terapias, revisando la clínica a la que piensan acudir, averiguando qué células se están utilizando en ella y si éstas se han sometido a ensayos para comprobar su seguridad.

En fin, que ahí queda mi advertencia, que no es tan sólo mía, sino de las principales autoridades sanitarias y de todos los especialistas en células madre. ¡Ojito ante esas terapias milagrosas que se publicitan!

Y ahora, y a pesar de ser consciente de que me estoy enrollando bastante, no me gustaría dejar este tema de las células madre sin mencionar brevemente las células madre pluripotentes inducidas (iPS). Unas células Que me parecen muy interesantes y prometedoras, tanto por sus posibilidades como por la forma en que se obtienen.

Probablemente ya las conoceréis, pero por si no, comentaros brevemente que estas células se obtienen por medio de la manipulación de las llamadas células especializadas del propio paciente, como las de la piel, hasta generar células con pluripotencialidad inducida que poseen el mismo potencial de crecimiento y diferenciación de las células madre embrionarias. De esta forma se pueden obtener muchos de los beneficios de estas células embrionarias, pero sin la necesidad de acceder a los embriones humanos (algo que está prohibido en muchos países) y sin el peligro autoinmune que obliga a medicar con inmunosupresores a los pacientes que reciben trasplantes de células u órganos que no pertenecen a su propio cuerpo (este problema no se da en el ojo, pues como hemos visto a lo largo del artículo, es “inmuno privilegiado”). Además, se trata de una técnica bastante sencilla y de un costo bastante reducido, lo cual la hace muy atractiva para los investigadores.

Sin duda, este tipo de células madre, cuyo proceso de creación os recuerdo que fue descubierto en el 2006 por el DR. Shinya Yamanaka, de Osaka (Japón), y que le proporcionaron el premio nobel de Medicina y Fisiología en el 2012 (que compartió con John B. Gurdon), tienen un gran potencial y seguro que nos darán muchas alegrías en el futuro. De hecho, el primer ensayo clínico con células madre iPS autorizado en todo el mundo, llevado a cabo en Japón en el 2012 por la Dra. Masayo Takahashi, del Centro RIKEN de Kobe (Hyogo), tenía como objetivo tratar la degeneración macular asociada a la edad. Más adelante, en el 2014, esa misma Dra. Takahashi implantó una fina lamina de células retinianas de laboratorio a una paciente octogenaria, la cual se convirtió en la primera persona tratada con éxito con células madre iPS. Los resultados de este autoinjerto para la degeneración macular fueron publicados en marzo del pasado 2017 y demostraron que, aunque el tratamiento no había mejorado la agudeza visual, sí parecía haber ayudado a mantener la visión durante el tiempo transcurrido. Otro ejemplo de la aplicación de estas células iPS en los ojos digno de destacar, es el que se dio a conocer a principios del pasado 2017, cuando investigadores del mismo Centro de Biología del Desarrollo RIKEN, anunciaron el logro de haber restaurado la visión en ratones ciegos mediante el trasplante de retina derivada de células madre iPS. Se consiguió que el trasplante estableciese conexiones con las células vecinas y que respondiese a la estimulación lumínica, restaurando así la función visual en los roedores afectados por una degeneración retiniana terminal. Por supuesto, se trata de un estudio muy reciente, aún en fase de experimentación, pero muy prometedor, pues Que las células madre arraiguen y que además sean funcionales es todo un logro y un buen inicio. Lo siguiente será probarlo en otros modelos animales y finalmente, si todo va bien, en humanos.

Por cierto, este tipo de células iPS se están usando bastante en distintas investigaciones sobre la retina, como por ejemplo en la que ya os comenté en el anterior artículo del IMO, en el que este Instituto iba a usar células madre iPS y la técnica CRISPR para estudiar mutaciones que causan ceguera y testar nuevas terapias.

Bueno, y ahora ya sí que dejo el tema de las células madre, y voy a pasar a concluir este extenso artículo enumerando las principales ventajas que, según mi parecer, presenta el protagonista de este artículo, la terapia jCell:

  1. Aquí sí que nos encontramos, a diferencia de esas supuestas terapias milagrosas a las que hacía referencia antes, ante un potencial tratamiento reconocido y aprobado por las autoridades sanitarias competentes. Una terapia muy prometedora que ha demostrado hasta el momento un perfil de seguridad favorable e indicaciones de beneficio en la visión.
  2. A diferencia de la terapia génica, jCell puede aplicarse a cualquier tipo de RP sin tener en cuenta el gen causante de la mutación que ha provocado la pérdida de la visión.
  3. El tratamiento es muy sencillo, requiriendo una sola inyección intravítrea que se puede realizar en la consulta de un oftalmólogo con una simple anestesia tópica. Todo el procedimiento lleva menos de 30 minutos, y como el ojo es “inmuno privilegiado” y las células progenitoras de la retina generalmente no generan una respuesta inmune, el sistema inmunológico del paciente no necesita ser suprimido.
  4. Al tratarse de células progenitoras parcialmente maduradas y ya diferenciadas en células retinianas, en principio no hay peligro de que puedan derivar en tumores, como si ocurre con las células madre embrionarias.

 

En fin, ventajas realmente interesantes que convierten a esta terapia en algo muy a tener en cuenta. Por supuesto, en InfoTecnoVisión estaremos al tanto de esta nueva fase del ensayo clínico que se va a iniciar. Eso sí, una vez más, y a riesgo de hacerme pesado, os advierto que nuevamente nos encontramos ante una potencial terapia que tiene mucho recorrido por delante. Por lo tanto, no os creéis expectativas prematuras. Ya os iremos informando de las novedades que se vayan produciendo.

Enlaces

Página principal de la compañía jCyte (en inglés)

 

 

Comunicado con los resultados del estudio de fase I/II de la terapia jCell en la página de jCyte (en inglés)

 

Noticias y comunicados de prensa de la compañía jCyte (en inglés)

 

Las células madre como terapias (California Institute for Regenerative Medicine)

 

Una advertencia sobre la terapia con células madre (The New York Times)

 

Una paciente conserva la vista gracias al primer tratamiento con células madre pluripotentes inducidas (Retinosis.org)

 

Células madre para revertir la ceguera (Faro de Vigo.es)

 

Autor: Jaime Franco

 

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