El IMO introduce con éxito una pionera técnica poco invasiva de cirugía del glaucoma que logra evitar el uso diario de fármacos hipotensores

Imagen en la que se observa los ojos de una persona con glaucoma. Podemos observar un enrojecimiento anormal de los vasos sanguíneos por el aumento de la presión intraocular debida al mal drenaje del humor acuoso, que al no ser absorbido hacia el torrente sanguíneo, causa ese aumento de presión que se exterioriza y manifiesta de esta manera.
Ojos afectados por glaucoma.

El Instituto de Microcirugía Ocular de Barcelona (IMO) ha anunciado recientemente que ha empezado a implantar de forma pionera y con éxito una técnica mínimamente invasiva de cirugía del glaucoma denominada Trabeculectomía con Láser Excímer (ELT). La técnica usa el mismo tipo de láser ultravioleta que se utiliza desde hace años en la cirugía refractiva, y por resultar especialmente poco invasiva, se la puede considerar a partir de ahora una de las mejores opciones de las técnicas conocidas como MIGS (Minimally Invasive Glaucoma Surgery), cada vez más empleadas actualmente en el tratamiento del glaucoma.

Es una nueva técnica con láser que viene a sumarse a las ya existentes trabeculoplastia selectiva con láser, trabeculoplastia con láser de argón, iridotomía periférica con láser y ciclofotocoagulación con láser. En este caso la energía del láser excímer se libera de forma focalizada sin causar lesiones por calor, lo cual la convierte en una opción realmente interesante, rápida y sencilla que no modifica la superficie ocular, dejando el ojo intacto para cualquier cirugía de glaucoma que el paciente pueda requerir en un futuro. Asimismo, en la mayoría de casos, permite reducir el número de fármacos hipotensores que se deben emplear, evitando los problemas derivados tanto por el olvido de ponerse las gotas o tomar las pastillas, como los efectos secundarios del uso diario de estos hipotensores.

Pero bueno, tal y como suelo hacer en estos casos, permitidme que antes de que continúe con esta interesante noticia del IMO, aproveche la ocasión para refrescaros la memoria acerca de en qué consiste el glaucoma, sus síntomas y los tratamientos actuales, pues todo ello no tan sólo nos ayudará a entender cómo funciona esta nueva técnica quirúrgica y cuáles son las ventajas que proporciona frente a otros tratamientos, sino que también me permitirá lanzar una advertencia. En efecto, habéis leído bien, una advertencia. Y es que resulta que nos encontramos ante una enfermedad que aparte de ser bastante frecuente (la padecen unos 60 millones de personas en el mundo), se da la circunstancia de que su inicio suele pasar desapercibido hasta que el daño que se ha producido es irreversible. De hecho, a esta enfermedad se la conoce con el nombre de “el ladrón silencioso de la vista”, ya que el 50% de los afectados no saben que la tienen hasta que empiezan a padecer los síntomas. Por eso creo que es muy importante que la gente conozca bien esta enfermedad, sus factores de riesgo, y en especial que la conozcáis vosotros, habituales lectores con distintas patologías visuales que causan ceguera o baja visión, pues en algunos casos el glaucoma suele mostrarse en asociación con otras patologías visuales. Si se detecta a tiempo, puede controlarse bastante bien y no tiene por qué afectar gravemente a la visión, o en nuestro caso al poco resto visual que podamos tener.

Así que pongámonos manos a la obra.

¿qué es el glaucoma?

Para explicar bien en qué consiste esta patología, creo que lo mejor es empezar por lo más básico, es decir, explicando el funcionamiento de nuestro ojo (no os asustéis, seré breve):

Vamos allá… La parte más externa del globo ocular se llama esclera o blanco del ojo, y es una membrana que cubre casi por completo a este órgano, dándole forma y protegiendo sus elementos internos. Esta membrana está compuesta por un tejido fibroso de color blanquecino que junto con la córnea forma la parte externa del ojo. Además, existe una membrana clara y delicada llamada conjuntiva que cubre la esclera.

En la parte anterior del ojo se encuentra la córnea, que es la parte transparente de la esclera o cubierta protectora y que permite que entre la luz. El iris es la parte de color del ojo que se contrae y se expande para que la pupila deje entrar la cantidad adecuada de luz, la cual dirige hacia el cristalino, que a su vez enfoca la luz sobre la retina (el recubrimiento más interno del ojo). Entre el iris y la retina, se encuentra una estructura denominada cuerpo ciliar, que es responsable de la producción del humor acuoso y del cambio de forma del cristalino necesario para lograr la correcta acomodación o enfoque (quedaos bien con este nombre, “humor acuoso”, pues es clave en el glaucoma). Pues bien, una vez la retina ha recibido la luz y las imágenes, sus fibras nerviosas llevan estas en forma de impulsos electro químicos a través del nervio óptico al cerebro. Y finalmente es aquí, en el cerebro, donde realmente interpretamos las imágenes y conseguimos ver.

Muy bien, y ahora que ya os he refrescado la memoria en lo concerniente a la estructura básica y funcionamiento del ojo, vamos a ver qué es lo que funciona mal en nuestros ojitos para que se produzca el glaucoma. Resulta que La parte anterior del ojo está llena de un líquido transparente llamado fluido intraocular o humor acuoso que es fabricado por el cuerpo ciliar, y cuya función es la de nutrir y oxigenar las estructuras del globo ocular que no tienen aporte sanguíneo como la córnea y el cristalino. Este líquido sale del ojo por medio de la pupila para luego ser absorbido hacia el torrente sanguíneo por medio de un sistema de drenaje del ojo formado por una malla de canales de drenaje que está alrededor del borde externo del iris (malla trabecular). Si el drenaje es el correcto, la presión interna del ojo (PIO) se mantiene a un nivel normal (15 mm Hg con un margen de solamente 2 mm Hg), en caso contrario, si el flujo y el drenaje de este fluido se ve comprometido por algún motivo, acumulándose el humor acuoso, es cuando se da el glaucoma. Al acumularse este líquido, se provoca un aumento de presión en el interior del ojo que daña a las fibras nerviosas del nervio óptico, las cuales son muy sensibles, viéndose afectadas lenta pero irremisiblemente y produciendo una lamentable e irreversible pérdida de visión. Y digo “irreversible”, porque si la presión se mantiene durante mucho tiempo, el daño puede implicar la “muerte” de esas fibras nerviosas y eso ya no es posible que se regenere.

De todas formas, cabe remarcar que la presión intraocular no es la única causa de glaucoma, pues también se da en personas que tienen una presión ocular normal. El glaucoma también puede estar asociado a otros factores como una presión arterial baja y otras enfermedades vasculares, incluso cada vez hay más médicos que no lo consideran como una patología de los ojos, sino como un trastorno neurológico provocado por una neuropatía del nervio óptico que produce la degeneración y la muerte de las células nerviosas, al igual que las enfermedades de Parkinson y de Alzheimer. Hay investigadores que lo consideran directamente como una enfermedad del cerebro, en la cual el cerebro, y no los ojos, controla el proceso celular que conlleva al glaucoma.

Por lo tanto, en resumidas cuentas, la definición de glaucoma sería la de una patología ocular crónica que engloba un grupo de enfermedades que provocan un daño progresivo del nervio óptico. Este daño suele darse, tal y como hemos visto, por el aumento de la presión intraocular al no drenarse adecuadamente el humor acuoso, o por otras causas que, lamentablemente, aún no están muy claras y que pueden ser vasculares, neurológicas…

¿Cuáles son los síntomas del glaucoma?

En la forma más común del glaucoma, la acumulación del fluido intraocular y el consecuente aumento de presión sobrevienen lentamente sin presentar síntomas molestos o dolorosos. Normalmente aparece en ambos ojos, pero lo habitual es que en las fases iniciales la presión intraocular se empiece a acumular primero en uno solo. Cuando la presión se ha mantenido durante mucho tiempo y se empieza a dañar el nervio óptico, en lo primero que se suele traducir ese deterioro es en la afectación de la visión periférica o lateral. Es un Cambio Muy discreto, que pasa desapercibido. Además, como nuestro sistema de visión binocular es realmente eficaz, el ojo menos afectado compensa la disminución visual del otro, y eso contribuye a que los primeros síntomas sean imperceptibles. Posteriormente, con el tiempo la visión central también se empieza a perder, y todo ello suele darse sin dolores, por lo que cuando uno ya percibe claramente la pérdida de visión, el daño ya es irreversible. Asimismo, con cierta frecuencia los primeros síntomas se pueden confundir con algún otro tipo de patología ocular como por ejemplo cataratas o incluso con los típicos achaques de la edad, lo cual aún prolonga más el daño. Vamos, que Es muy importante un diagnóstico preciso y precoz.

En las variedades menos frecuentes de glaucoma los síntomas pueden ser más severos, como por ejemplo visión borrosa, dolor de ojos y de cabeza, náuseas y vómito, aparición de los “arcoíris” alrededor de las luces brillantes, o incluso la pérdida repentina de la visión. En algunos casos todos estos síntomas se dan de forma súbita, produciéndose lo que se conoce como un ataque agudo de glaucoma, en el que se puede notar que el ojo se enrojece y se produce un dolor intenso que puede ir acompañado de náuseas, vómitos y visión borrosa.

¿Cuáles son los factores de riesgo a la hora de padecer glaucoma?

Esta patología puede afectar a las personas de todas las edades, desde los bebés hasta los adultos, pero las personas con mayor riesgo para el glaucoma son los mayores de 60 años, los parientes de personas con glaucoma, las personas de ascendencia africana y asiática, los diabéticos, los que tienen alta miopía, los que toman esteroides de manera prolongada y las personas con presión intraocular elevada asociada a alguna patología ocular.

No obstante, el glaucoma raramente causa ceguera si es detectado a tiempo y se trata correctamente, por lo que es muy conveniente que las personas que se encuentren dentro de los grupos de riesgo, realicen revisiones periódicas cada uno o dos años a partir de los 35 años de edad. Incluso si uno no se encuentra en estos grupos de riesgo, pero ya ha cumplido los 40, conviene controlar este tema al menos una vez cada tres o cuatro años.

Tratamientos para el glaucoma

Ya ha quedado claro que lo ideal es detectar la aparición precoz del glaucoma. Una vez se detecta, el tratamiento está encaminado a conservar la visión. Eso sí, el único factor de riesgo conocido y contra el que se puede luchar es la presión intraocular alta. Se puede bajar mediante fármacos como los colirios, tratamientos con láser (trabeculoplastia) o cirugía (trabeculectomía, esclerectomía profunda no perforante o válvulas). Pero a pesar de toda esta batería de tratamientos disponibles, la visión que se ha perdido por el daño causado en el nervio óptico no puede recuperarse de ninguna forma.

La cirugía se realiza cuando los colirios y el láser no han permitido rebajar la presión intraocular, y el tipo de cirugía a realizar depende de cada caso.

Los tratamientos que se pueden realizar son múltiples. No entraré en detalles pues me alargaría muchísimo, tan sólo mencionaré algunos de ellos como la trabeculoplastia, la ciclofotocoagulación transescleral, los dispositivos de drenaje o válvulas, la esclerectomía profunda no perforante, la goniotomía, los fármacos hipotensores oculares, la iridoplastia, la iridotomía, la trabeculectomía…

Y ahora que ya conocéis en qué consiste el glaucoma y los tratamientos actuales, paso a describiros la nueva técnica empleada en el IMO:

¿En qué consiste la nueva técnica del IMO?

Como ya he comentado en la introducción, el Instituto de Microcirugía Ocular de Barcelona (IMO), acaba de comunicar en su página web que ya lleva algún tiempo aplicando con éxito una pionera técnica mínimamente invasiva de cirugía del glaucoma que logra evitar el uso diario de gotas de hipotensores oculares. Se trata de la Trabeculectomía con Láser Excímer (ELT), que se puede emplear como una alternativa muy interesante a las técnicas convencionales y a los fármacos hipotensores para bajar la presión intraocular, o combinar con la cirugía de cataratas (empleada en estos casos como tratamiento del glaucoma), lo cual aumenta enormemente la eficacia de esta intervención quirúrgica. La ELT emplea el mismo tipo de láser ultravioleta que se utiliza desde hace años en la cirugía refractiva y, por ser especialmente poco invasiva, no tan solo ha pasado a englobar la lista de las técnicas conocidas como MIGS (Minimally Invasive Glaucoma Surgery), sino que lo ha hecho siendo una de las mejores opciones entre éstas.

El seguimiento que se les ha ido haciendo en el IMO a los pacientes sometidos a esta nueva técnica, la mayoría de ellos en una intervención asociada a la cirugía de cataratas (la cual como ya he mencionado antes también se utiliza para el tratamiento del glaucoma), ha sido muy favorable, con una estabilidad prolongada de la presión intraocular y del bajo riesgo de complicaciones. La Dra. Elena Arrondo, especialista del Instituto ha declarado que esta técnica, la ELT, “es un método seguro y eficaz para bajar la presión intraocular en pacientes con hipertensión ocular o glaucoma leve. Así, en la mayoría de casos, permite reducir el número de fármacos hipotensores que deben tomar tras la aplicación del láser en quirófano, evitando los problemas de cumplimiento y los efectos secundarios del uso diario de gotas”.

En comparación con otras técnicas poco invasivas “MIGS”, la ELT es una de las opciones de cirugía del glaucoma menos invasivas, ya que no requiere el uso de implantes y actúa directamente sobre la malla trabecular, que como ya hemos visto anteriormente es la causante del aumento de la presión intraocular debido a su “resistencia” a la salida del humor acuoso.

¿Pero cómo funciona esta nueva técnica ELT?

La Trabeculectomía con Láser Excímer consiste en la apertura de una vía desde la cámara anterior hasta el canal de Schlemm, que se encuentra en el ángulo que forman la córnea y la esclera con el iris, y a través del cual se produce el drenaje del humor acuoso. La energía del láser excímer se utiliza para crear pequeños orificios en la malla trabecular que facilitan el paso del humor acuoso, evitando utilizar los implantes conectores de drenaje empleados en otras técnicas que comunican la cámara anterior con el canal de Schlemm, lo cual preserva la anatomía de todas las estructuras implicadas y previene problemas de cicatrización que, a corto y largo plazo, pueden hacer fracasar el buen control de la presión intraocular.

De este modo, se restablece de forma fisiológica el buen funcionamiento del sistema de drenaje del interior del ojo, sin provocar daño en los tejidos, ya que la energía del láser excímer se libera de forma focalizada y no causa lesiones por calor.

Es una técnica rápida y sencilla que no modifica la superficie ocular, dejando el ojo intacto para cualquier cirugía de glaucoma que el paciente pueda requerir posteriormente, y puede practicarse de forma aislada o asociada a la cirugía de cataratas. En este segundo caso, la suma de ambas cirugías provoca una disminución de la presión intraocular mayor, por lo que es una combinación especialmente efectiva, que no precisa de incisiones extras y que apenas requiere pocos minutos de tiempo adicional.

Conclusión

Tan sólo añadir un par de cositas: en primer lugar que me parece estupendo que surjan este tipo de técnicas poco invasivas que evitan la implantación de dispositivos ajenos a nuestro organismo. Ello Soslaya la aparición de posibles complicaciones a la par que deja intactos los tejidos del ojo, preservando su estructura para cualquier cirugía que el paciente pueda precisar posteriormente. Otra cosa que me gusta de esta nueva técnica, es que gracias a ella se puede reducir la administración de fármacos hipotensores oculares que como bien sabéis, suelen conllevar distintos efectos secundarios tras su uso prolongado. Ahora tan sólo hace falta que la ELT termine de manifestarse como algo realmente eficaz y ventajoso frente a las otras técnicas “poco invasivas” empleadas actualmente, sobre todo frente a las que utilizan otros tipos de láser, y sí así es, que se difunda por más centros, especialmente por los públicos, de forma que esta intervención quede cubierta por la Seguridad Social.

En segundo lugar, y finalizo ya, desde InfoTecnoVisión nos gustaría recordaros que es muy importante que no tan sólo los afectados de glaucoma, sino todos los que padecemos patologías que causan baja visión o ceguera, no faltemos a nuestras revisiones oftalmológicas periódicas. Puede darse el caso, cuando los oftalmólogos nos dicen que no hay nada que hacer con respecto a nuestras patologías, que nos cansemos de acudir a las revisiones pensando que “total, para qué voy si no me hacen nada”. Pero en esas revisiones nos van realizando un seguimiento que puede evitar posibles complicaciones. Más Vale Perder una mañana de nuestro supuestamente “valioso” tiempo al año, que perder nuestra valiosa e irremplazable “visión residual”.

Enlaces y fuentes

La noticia del IMO:

Una técnica mínimamente invasiva de cirugía del glaucoma logra evitar el uso diario de gotas (IMO)

Enlaces sobre el glaucoma:

Glaucoma (IMO)

¿Qué es el Glaucoma? (Glaucoma.org – Glaucoma Research Foundation)

Guía del Paciente: Vivir con Glaucoma (visionaware.org)

Autor: Jaime Franco

 

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