
¿Puede una persona ciega disfrutar de un dron sin necesidad de convertirse en piloto experto? Hasta hace muy poco, la respuesta parecía bastante complicada. Sin embargo, la llegada de drones cada vez más autónomos está empezando a cambiar las reglas del juego.
El DJI Neo 2 es un buen ejemplo de esta nueva generación de dispositivos: un dron pequeño que puede despegar desde la palma de la mano, seguir automáticamente a una persona, ejecutar movimientos de cámara y responder a determinados comandos de voz. Pero, más allá de sus prestaciones técnicas, lo realmente interesante es lo que ocurre cuando esta tecnología llega a las manos de una persona ciega.
En este post descubrimos, desde mi propia experiencia, cómo un dispositivo que tradicionalmente asociamos con el pilotaje, la precisión y el control visual puede convertirse también en una herramienta de entretenimiento, exploración y creatividad. Porque la accesibilidad no consiste únicamente en poder utilizar una tecnología: también significa poder disfrutar de experiencias que durante mucho tiempo parecían reservadas a los demás.








