
Patinar es velocidad, equilibrio, coordinación y orientación espacial. Para una persona ciega, además, existe un problema previo a cualquier salto, giro o coreografía: saber dónde está dentro de la pista y hacia dónde se está desplazando. El Método Canela nació precisamente para resolver ese problema utilizando un sentido que sigue disponible: el oído.
