
Durante años, la idea de hogar inteligente se ha identificado casi exclusivamente con la conectividad permanente. Aplicaciones móviles, cuentas de usuario, asistentes en la nube y una dependencia constante de internet se han convertido en el peaje habitual para realizar tareas tan simples como encender un electrodoméstico o ajustar una temperatura. Frente a ese modelo, la propuesta SmartVoice de Emerson introduce una pregunta tan sencilla como incómoda: ¿y si la inteligencia doméstica pudiera funcionar sin conectarse a nada?
La gama SmartVoice parte de una idea clara y poco frecuente en el mercado actual: el control por voz completamente local. Los dispositivos escuchan, reconocen órdenes predefinidas y actúan sin enviar audio ni datos fuera del propio aparato. No hay Wi-Fi, no hay app, no hay cuentas ni ecosistemas externos. Se enchufa el dispositivo y se habla.
Este planteamiento no busca impresionar con promesas futuristas, sino resolver problemas cotidianos de forma directa. Y donde mejor se aprecia es en la cocina, un entorno exigente, ruidoso y lleno de gestos manuales donde tocar pantallas no siempre es cómodo ni seguro.
Pero antes de entrar en materia, una advertencia clara y honesta al lector: los productos de los que vamos a hablar en este artículo solo se comercializan actualmente en Estados Unidos de América. A día de hoy, no pueden adquirirse en comercios ni plataformas de Latinoamérica o Europa. Lo señalamos desde el principio por si alguien prefiere no seguir leyendo… aunque, sinceramente, es recomendable hacerlo, porque estamos ante una innovación curiosa, bien pensada y con aplicaciones útiles que merece la pena conocer, aunque sea (por ahora) desde la arrera.
¿Quién está detrás de Emerson Smart? Historia, marca y contexto
Los dispositivos SmartVoice se comercializan bajo la marca Emerson Smart, que en su propio sitio web vincula su identidad a una historia centenaria asociada al nombre Emerson Radio. Según ese relato, la marca se remonta a 1915, cuando nació como Emerson Phonograph Co., y se consolidó durante décadas como un nombre popular de la electrónica de consumo en Estados Unidos, especialmente en el ámbito de la radio doméstica.
Durante el siglo XX, Emerson Radio fue conocida por productos que acercaron la música, la información y el entretenimiento a millones de hogares, desde radios de sobremesa hasta modelos portátiles que democratizaron el acceso a la tecnología. La narrativa corporativa destaca su capacidad para adaptarse a cambios económicos y tecnológicos sin abandonar la idea de ofrecer productos accesibles al gran público.
Conviene, no obstante, introducir un matiz importante. No existe información pública independiente que permita afirmar con certeza que la actual Emerson Smart sea la misma entidad corporativa que la histórica Emerson Radio ni una división directa de Emerson Electric, la multinacional industrial fundada en 1890 y centrada en sectores como la automatización o la ingeniería. Todo apunta a que Emerson Smart opera como una entidad independiente o bajo un modelo de licencia de marca, una práctica habitual en la electrónica de consumo.
Este contexto no invalida la propuesta tecnológica, pero ayuda a situar al lector. Más que una continuidad industrial directa, Emerson Smart parece representar una reinterpretación contemporánea de una marca con solera, aplicada ahora a dispositivos domésticos con una filosofía muy concreta: simplificar la relación entre personas y tecnología.
Las freidoras SmartVoice: hablarle a un electrodoméstico (y que
funcione)
Las freidoras de aire SmartVoice son el núcleo de esta propuesta.
El modelo SmartVoice 5,3QT, con una capacidad aproximada de cinco litros, está pensado para hogares pequeños o medianos. Permite preparar raciones para dos a cuatro personas sin ocupar demasiado espacio en la encimera. Físicamente adopta un formato vertical, con base rectangular y esquinas suavemente redondeadas. El cuerpo está fabricado en plástico resistente al calor, con una superficie lisa y fácil de limpiar. En la parte frontal se integra un panel táctil con display, plano y ligeramente inclinado, que convive con el micrófono del sistema SmartVoice.
Este panel muestra de forma visual información básica como el modo de cocción seleccionado, la temperatura y el tiempo restante, y permite realizar ajustes manuales cuando se desea interactuar sin voz. No sustituye al control por voz, pero actúa como interfaz complementaria y de respaldo, especialmente útil en entornos ruidosos o para quienes prefieren confirmar visualmente el estado del proceso.
La cesta se extrae mediante un asa frontal robusta, recubierta de material aislante, y el interior metálico cuenta con recubrimiento antiadherente.
Desde el punto de vista técnico, trabaja con una potencia en torno a los 1.500 vatios, suficiente para alcanzar rápidamente la temperatura de trabajo. El rango térmico va desde valores bajos, cercanos a los 40 ó 50 grados centígrados para deshidratar alimentos, hasta alrededor de 300 grados para freír, dorar u hornear. Incluye modos preconfigurados para funciones habituales como freír con aire, hornear, recalentar, deshidratar y mantener caliente.
El modelo SmartVoice de 10QT eleva la capacidad hasta unos 9,5 litros, orientándose claramente a familias o a quienes cocinan grandes cantidades de una sola vez. Su volumen permite preparar piezas grandes, como un pollo entero, o varias raciones simultáneas. Físicamente es más ancho y profundo, con una estructura más voluminosa y estable sobre la encimera. Mantiene el mismo planteamiento de interfaz, combinando control por voz con un panel táctil frontal que permite consultar y ajustar parámetros de cocción de forma visual. La cesta es mayor y el conjunto transmite una sensación de robustez y peso que evita desplazamientos durante el uso.
La potencia asciende hasta aproximadamente 1.700 vatios, manteniendo tiempos de calentamiento rápidos pese al mayor volumen interior. Los modos de cocción y el enfoque de uso son equivalentes al modelo más pequeño, con especial utilidad en asados y cocciones prolongadas.
En ambos casos, el control por voz funciona mediante combinaciones de acciones, alimentos y parámetros. Emerson habla de más de mil comandos posibles, no como frases libres, sino como combinaciones predefinidas que permiten iniciar una cocción, seleccionar alimentos, ajustar tiempos o confirmar el estado del proceso. Todo el procesamiento se realiza dentro del propio aparato y las órdenes se ejecutan en inglés.
Accesibilidad y uso real en la cocina
Este enfoque tiene implicaciones claras en accesibilidad. Para personas ciegas o con baja visión, la cocina suele ser un entorno complejo, lleno de pantallas poco contrastadas y menús cambiantes. Poder indicar por voz qué se quiere cocinar y recibir una confirmación audible reduce de forma notable la dependencia de la vista.
También resulta especialmente útil para personas mayores o para quienes no quieren depender del móvil para tareas básicas. Aquí no hay que aprender a usar aplicaciones, crear cuentas ni solucionar problemas de conectividad. Se enchufa el dispositivo y se habla. Para personas con movilidad reducida en las manos, evitar tocar pantallas cuando se manipulan recipientes calientes no es un detalle menor, sino una mejora tangible en seguridad y comodidad.
Conviene ser claros con los límites. El sistema depende del uso de comandos en inglés y de una pronunciación comprensible. No elimina las tareas físicas inherentes al uso de una freidora, como manipular la cesta o limpiar el aparato. Tampoco es inmune al ruido ambiental de una cocina real. Aun así, reduce fricciones habituales que muchos electrodomésticos actuales no tienen en cuenta.
Accede al vídeo demostración de la freidora en el canal de Emerson Smart en Youtube y escucha cómo funciona.
Transcripción de audio e imágenes del vídeo de las freidoras en español.
SmartVoice fuera de la cocina: enchufes, ventiladores y calefactores

La propuesta SmartVoice no se limita a la cocina. Emerson traslada el mismo enfoque de control por voz offline a otros dispositivos del hogar, como enchufes inteligentes, ventiladores de torre y calefactores. En todos ellos, la voz no actúa como un añadido “smart”, sino como una forma directa de ejecutar acciones simples sin depender de aplicaciones, cuentas ni servicios externos.
Enchufes SmartVoice: domótica mínima, control directo
Los enchufes SmartVoice trasladan esta filosofía al terreno de la domótica básica. Se trata de adaptadores compactos que se conectan directamente a una toma de corriente estándar y permiten enchufar otros dispositivos eléctricos.
Físicamente son pequeños bloques de plástico, algo más voluminosos que un enchufe convencional. Incorporan un micrófono integrado, un indicador luminoso de estado y, en algunos modelos, un botón físico. No hay pantallas ni configuraciones complejas.
Su función es sencilla y práctica: encender, apagar o programar temporizadores mediante órdenes de voz locales. Permiten controlar lámparas, ventiladores tradicionales, cafeteras o pequeños electrodomésticos sin recurrir a aplicaciones móviles ni a la red. Están pensados para potencias domésticas habituales y para un uso predecible.
Ventiladores de torre SmartVoice
Los ventiladores SmartVoice adoptan el formato de torre vertical. Son altos, estrechos y ocupan poco espacio en el suelo. El cuerpo alargado presenta rejillas longitudinales por donde se expulsa el aire y una base estable que evita vuelcos.
A nivel funcional, ofrecen varias velocidades de ventilación, modos de funcionamiento y oscilación lateral. El control por voz permite encender y apagar el dispositivo, cambiar la velocidad o activar temporizadores, siempre de forma local. Estos comandos se combinan con mandos a distancia tradicionales y botones físicos, ofreciendo distintas formas de interacción según el contexto y el usuario.
Calefactores SmartVoice
En la gama de calefactores, SmartVoice se aplica a dispositivos que manejan potencias elevadas y requieren especial atención a la seguridad. Son calefactores de formato compacto o de torre, diseñados para calentar estancias pequeñas o medianas.
Físicamente presentan cuerpos prismáticos, con rejilla frontal para la salida del aire caliente y controles accesibles en la parte superior o frontal. Incorporan sistemas habituales de protección, como apagado automático por sobrecalentamiento o detección de vuelco.
El control por voz permite ajustar modos, niveles de calor y temporizadores sin tocar el aparato, algo especialmente útil cuando se colocan en el suelo o en zonas de difícil acceso.
Transcripción de audio e imágenes del vídeo de los calefactores en español.
Auriculares NoiseZero

Los auriculares NoiseZero ocupan un lugar distinto dentro del catálogo. No forman parte directa del ecosistema doméstico SmartVoice, pero comparten la intención de reducir fricciones en el uso diario. Son auriculares de tipo abierto, diseñados para no cubrir completamente el oído y permitir la percepción del entorno.
Físicamente son ligeros, con piezas que se apoyan cerca del oído sin introducirse en el canal auditivo. Incorporan micrófonos con cancelación de ruido asistida por inteligencia artificial, conectividad Bluetooth y resistencia básica a salpicaduras. Están pensados para llamadas claras y uso prolongado, más que para aislamiento total.
Privacidad, previsibilidad y control local
En todos los productos SmartVoice, el denominador común es el procesamiento local de la voz. No se envían grabaciones a servidores externos, no se generan perfiles de usuario y no existe una cuenta asociada. Lo que se dice en casa se queda en casa.
Esto tiene implicaciones claras en privacidad, pero también en fiabilidad. Los dispositivos responden igual hoy que mañana, con o sin conexión a internet, y sin depender de cambios en servicios externos. En electrodomésticos de uso diario, esta previsibilidad es un valor que muchos usuarios echan en falta.
Disponibilidad y contexto real de uso

La gama SmartVoice está pensada, por ahora, principalmente para el mercado estadounidense. Dentro de ese contexto, los precios se sitúan en una franja razonable para dispositivos domésticos con control por voz integrado, y la disponibilidad es amplia a través de varios canales de venta consolidados en Estados Unidos.
Las freidoras SmartVoice pueden adquirirse tanto en la tienda oficial de la marca como en grandes plataformas de comercio electrónico. Por ejemplo, el modelo de mayor capacidad, la SmartVoice Air Fryer de 10 quarts, está disponible en Amazon y en Target.
Por su parte, la versión más compacta de 5,3 quarts se comercializa en Walmart y también aparece listada en Best Buy. Además, la web oficial EmersonSmart.com centraliza todo el catálogo SmartVoice con información detallada de producto.
Fuera de Estados Unidos, la situación cambia de forma notable. No existe, a día de hoy, una distribución oficial clara en Europa ni en la mayoría de países de Latinoamérica. Esto obliga a recurrir a la importación desde EE. UU., con los consiguientes costes adicionales de envío, posibles aranceles y, en el caso de electrodomésticos potentes como las freidoras de aire, la necesidad de utilizar transformadores adecuados, ya que están diseñadas para la red eléctrica norteamericana de 120 voltios.
Este contexto no invalida la propuesta SmartVoice, pero sí ayuda a situarla correctamente. Para muchos lectores europeos o latinoamericanos, el interés actual es más conceptual que práctico, al menos hasta que existan versiones adaptadas a otros mercados o una distribución internacional más clara.
Para finalizar, comparto esta reflexión. Pienso que SmartVoice no pretende competir con los grandes ecosistemas de hogar conectado ni sustituirlos. Su propuesta va por otro camino: dispositivos autónomos, previsibles y controlables, sin intermediarios. En un mercado saturado de aplicaciones, registros y conectividad permanente, esta alternativa resulta casi refrescante por su sencillez.
Quizá el futuro del hogar inteligente no consista en añadir más capas tecnológicas, sino en saber cuándo basta con escuchar… y responder.
¿Vosotros cómo lo veis?
Agradezco a Enrique Ferrer y a Jaime Franco su colaboración revisando y aportando ideas y recursos, y a Marcos Serrano por hablarme de esta marca. Gracias, amigos.
Autor: Ricardo Abad.
