Las Ray-Ban Meta se han convertido en el gran referente actual de las gafas inteligentes gracias a una combinación muy poco habitual hasta ahora: inteligencia artificial, cámaras, micrófonos y un sistema de audio abierto integrado en una montura con apariencia completamente convencional.
Precisamente ese audio abierto es una de sus mayores virtudes. Permite escuchar música, llamadas, asistentes de voz o indicaciones GPS sin dejar de percibir el entorno, algo especialmente importante para muchas personas ciegas o con baja visión.
El problema aparece cuando salimos a la calle. Tráfico, cafeterías, transporte público o estadios terminan devorando parte del sonido de las gafas y obligan constantemente a subir el volumen.
Y ahí es donde entran en juego estos pequeños accesorios de silicona. Unos sencillos canalizadores acústicos capaces de mejorar de forma bastante perceptible la claridad del sonido sin romper la filosofía abierta de las Ray-Ban Meta.
